Hoy estoy impactada y con el corazón estrujado por el terrible accidente carretero en Alamo, Veracruz.
Un accidente más, dirán algunos, lo cierto es que en lo que va del año ya suman varios accidentes similarmente escandalosos en nuestro país. Si a eso le sumamos los desastres naturales , no terminamos…
Dejando volar un poco (o un mucho) mis ideas, mis pensamientos medio torcidos (según algunos talvez), es donde recuerdo que por eso los cambios comienzan en uno mismo. Por ejemplo: si los dueños de ese trailer de doble remolque revisaran bien sus vehículos; la caja no se habría safado y esta no habría impactado contra el camión de pasajeros.
Si los de esa línea de camiones no metieran más pasajeros de los que pueden caber (era de 50 y metieron casi 70), seguramente ante alguna emergencia habría más sobrevivientes (sobreviven en este menos de 10 y están muy graves)
Por otra parte, no sólo es cosa de los dueños; los mismos pasajeros deben pedir seguridad para sí mismos. Pocos lo hacen, pocos exigen a los prestadores de servicios que hagan bien su trabajo. Por lo general, cuando uno pide que se hagan bien las cosas, lo ven feo; estamos acostumbrados a no exigir para no parecer soberbios. Pero eso sí, es muy cool exigir sólo a los presidentes o gobernadores (más si se hace en masa, eso da un toque de libertad muy lindo). Esperar que sean omnipotentes y omnipresentes no sólo es utópico, es ridículo.
Es muy cómodo echarle la culpa a otros por lo que nosotros no supimos o no quisimos hacer.
Cada uno, en lo que le toca, debería hacer lo que le corresponde; denunciar si se es testigo de un asalto o secuestro, no hacerse de la vista gorda por temor a represalias. Si un taxi o un chofer de camión maneja como cafre, pide que le baje a su adrenalina, sino lo hace toma los números de su unidad y denúncialo.
Si te cobran de más, no seas cómplice, paga lo justo. el “no querer meterse en problemas” acarreará más problemas para tí y para todos en un futuro. ¿Te cobraron menos?, no digas “nimoditos, para qué no se fija?”, no!, paga lo justo.
Si vas en tu auto usa el cinturón de seguridad, pero no por encimita como hacen algunos, úsalo con la conciencia de que puede salvarte. No viajes con tus niños en los asientos delanteros, aun cuando la familia te haga caras de “ay, que payaso y exagerado”, no desistas, es la vida de tus hijos antes que la armonía familiar.
Respeta a los peatones, soy peatón el 80% de las ocasiones y créanme, es horrible tener que cruzar por lugares peligrosos gracias a que ustedes conductores, pisan nuestro territorio. Es cierto que en esta ciudad en la que vivo, Xalapalandia, las banquetas tienden a ser pequeñas y hay lugares en que simplemente no las hay… ¿culpa del gobierno? en parte… pero no le pongan más sabor al asunto poniendo sus autos en las banquetas.
Y obvio, ya se la saben de memoria: Si tomaste “sólo un par de chelas” (siempre es más, no? pero sonaría muy feo decir que tomaste mucho…) ¡no manejes!, aun cuando nunca te haya sucedido algún accidente no significa que no te pueda pasar o peor, que pudieras lastimar a alguien por tu imprudencia.
Y así, podría extender este post, que no es más que un “hablo con migo misma”. Lo importante es pensar en aquellos detalles que pocos ven (sin obsesionarse, claro) y así evitar tragedias, por que talvez hay eventos naturales que no podemos evitar, pero sí podemos evitar que eso se convierta en una pesadilla.
Actualización: Son 27 los lesionados y 43 fallecidos. :( Esperamos de todo corazón que los heridos se recuperen pronto. Y oramos por paz para las familias de los muertos.