De esas veces

De esas, en que quiero escribir. Tengo la idea, comienzo con unas letras, formo varias frases interesantes… -miauuuuuuu- (los gatos quieren comida). Me desvío del tema original por que se me ocurre escribir algo muy divertido acerca de mis gatos. Ya llevo tres párrafos interesantes acerca de ellos, lo releo, me río, suena divertido… De pronto Padawan me pregunta algo, le contesto… ¿en qué estaba? ah si, los gatos… sigo con mi divertido tema ¿de verdad era divertido?, lo re-re-leo… como que ya no me gusta, pero sigo escribiendo. Samurai me platica algunas cosas que hizo hoy, le fue muy bien y le dijeron que blaljaljlskjfñkñkñ blah blah… cuando me doy cuenta mi atención no está ni en él, ni en mi escrito de gatos, no sé donde está, ¡se ha ido! - Perdón, ¿qué me estabas diciendo?- (aveces ni siquiera tengo la decencia de preguntar, pero a veces no es por indecencia, es por olvido). Samurai muy sonriente me repite lo que estaba diciendo, yo con más atención interactúo, contesto, río y todo bien. Regreso al monitor, ¿en qué estaba? ah si, los gatos. -miauuuu…- (ya sé que quieren comida… déjenme terminar mi post, malvados engendrosssss). Ok, regreso a mi post… Padawan pregunta si les puede dar comida, le digo que sí (gracias, muchas gracias!!), que con cuidado por que esta encima del refri y la bolsa esta llena y pesa. Segundos después escucho un bolsazo… un silencio… ¿se cayó mucha? le pregunto. No, me contesta preocupada. Sigo en lo mío, no pasó nada, ella está bien, no se regó la comida y no hubo aplastamiento de gato con la bolsa. Entonces, re-re-re-releo mi post… ya no me gusta, no es divertido, ni siquiera interesante. Borro unas frases… no, mejor dos párrafos… no, mejor todo. 

Decido pues que hoy ya no quiero escribir, no puedo, no tengo concentración, se me fueron las ganas. Como cuando va uno a tener una noche de pasión y justo cuando ya no hay ropa que estorbe, suena el teléfono y es una llamada que no se puede postergar. O como cuando va uno a la tiendita a comprarse unas papas, está uno salibando, imaginando el sabor saladito y zaz!! la bolsa se rompe al jalarla para abrirla, se riegan las papas, quedando sólo una en la bolsa. O como cuando el helado que estás por chupar se le antoja a alguno de tus hijos o sobrinos y pues… pues… uno que es buena onda se los da… O como cuando estás jugando un videojuego buenísimo, se va la luz, no guardaste lo que hiciste (y ya llevabas muuuucho avanzado), ya mejor no juegas, por que ya fue mucho tiempo el que estuviste jugando “y hay responsabilidades que cumplir como buen adulto que uno es” (chale)

Y así es cada día. Si no es por las prioridades y cosas familiares (que por supuesto importan y mucho), es por que tocan la puerta para vender quesos, escobas, chiles, para pedir cooperación para las ambulancias, para el vigilante… o suena el teléfono, de parte de TELMEX (no usamos telmex) para ofrecer su lindo servicio, que si de la tarjeta tal para ofrecer seguros, que si número equivocado… o sino, que si la lavadora, que si la estufa y los frijoles, que si un alien bajó, que si el alien se esta comiendo los frijoles y poniéndose la ropa que acabo de sacar de la lavadora…. aaaaaaaaah, ¡ya! no importa. Luego escribiré… cuando recuerde cual era el tema del que iba a escribir, jaaaaa.

Por cierto, justo cuando estoy en la última linea de esto; los gatos ya se han ido a dormir, Padawan me dio su beso de buenas noches, Samurai preguntó si estaba ocupada (dije que si) ¿ah! entonces luego te digo (me dice). No suena el teléfono, no sale nadie en el chat de FB, no tocan la puerta… silencio, el que necesitaba para escribir.

Ay en fin. Total que sólo a mi me pasan estas cosas.

Voy a tomarme una taza de café.